A lo largo del año celebramos encuentros de oración en los que compartimos nuestra experiencia orante.
Para ello buscamos textos, símbolos y gestos en los que cada persona se pueda implicar y sean expresión de su interioridad y compromiso con la realidad de nuestro mundo.
El monasterio en su totalidad se convierte en espacio celebrativo.
Vísperas especiales de Pascua – 2 de abril de 2005
Dentro de las habituales celebraciones en el monasterio, el día 2 de abril celebramos vísperas con el texto de Jn 20, 24-29, como centro
Nos reunimos en la Iglesia del Santo Sepulcro y tras el himno proclamamos el saludo pascual “Verdaderamente ha resucitado el Señor, aleluya” en varios idiomas: alemán, flamenco, ingles, portugués, francés, latín, así comenzó la celebración.
El texto del evangelio se leyó en varias partes. La primera contenía los versículos 24 y 25a, tras lo cual se abrió la doble puerta que comunica con la Sala Capitular donde estaba el cirio pascual y a sus pies sobre una tela blanca y roja, descansaba el sagrario de alabastro con forma de pixide. Tras la lectura de los versículos donde Jesús muestra las manos y el costado, se encendieron velas del cirio pascual y se inició una procesión por el claustro para volver otra vez a la Sala Capitular. Una vez allí se leyó el resto del evangelio y pasamos de nuevo a la Iglesia del Santo Sepulcro donde Cristina nos ayudó a meditar sobre el valor y la importancia de expresar las dudas en comunidad y, como ésta se presenta como el único espacio para crecer en la fe.
Después compartimos nuestra reflexión y elevamos peticiones. Terminamos rezando juntos el Padrenuestro. Como otras ocasiones cada participante recibió un recuerdo: una tarjeta con la imagen de María Magdalena.