La experiencia del Resucitado nos lanza a proclamarlo vivo:
Lámpara es su palabra para nuestros pasos
y luz en nuestro sendero
(Salmo 119, 105) Por eso el mensaje se hace acogida, palabra, celebración, fiesta y trasciende nuestro ámbito comunitario.
Diariamente en la oración de la tarde, vísperas se concreta este anuncio. |